San Haralambos fue asombroso dada la brevedad de su vida y la brutalidad de su martirio. Como líder de la Iglesia de Magnesia, fue un predicador intrépido del evangelio que ganó muchas almas para Jesucristo, atrayendo así la ira del procónsul regional. Pero ¿por qué despedazar el cuerpo de un anciano a punto de morir? ¿Qué amenaza posible podría haber representado contra un Imperio? ¿Qué propósito se serviría al raspar la carne curtida del cuerpo de un anciano?
Amado, no te equivoques sobre el poder del evangelio cristiano. Visto a través de la lente de nuestros tiempos, tal martirología parece en verdad fantasiosa e inútil, reliquia de las épocas sin luz del pasado lejano. Pero tales figuras inquebrantables exponen los reinos endebles y los sistemas de valores caídos del mundo, entonces como ahora, como algo desastroso. Mientras estemos dispuestos a bailar al son que nos tocan los hijos de la plaza (cf. Mateo 11 :16), no representamos ninguna amenaza para el reino de las tinieblas -- nos mimetizamos. Pero si nos atrevemos a seguir, con humildad y convicción, el camino de santidad, ardiendo con el amor de Jesucristo, pronto nos separamos de aquellos ofendidos por Su Luz Alegre.
ISBN: 978-1-7325403-6-1
Tapa blanda
Tamaño 6.5 x 8.5 in., 253 páginas
Publicado por Zoe Press



